De la tableta de arcilla al iPad, la eterna necesidad de comunicarse
El flamante dispositivo tiene un antecedente de 5000 años, afirma el especialista Joan Costa.
Steve Jobs acaba de presentar el iPad 2. Es más rápido y liviano que la primera versión y está dotado de dos cámaras de video en el frente y el reverso. El carisma digital de Steve Jobs, sumado a un impresionante operativo de marketing, había convertido al lanzamiento del antecesor, a principios de 2010, en un acontecimiento planetario. Muchos de los más ansiosos en ser los primeros en tener la tableta de Apple hicieron largas colas antes de que abrieran los comercios donde se presentó la novedad.
Los medios especializados no recibieron el iPad con parecido entusiasmo. La prestigiosa revista 'Wired' alertó que lo que Steve Jobs presentó "no fue mucho más que un iPhone gigante que no funciona como teléfono"; otros analistas dijeron que "hubiera sido casi imposible que la tableta cumpliera con las expectativas desorbitadas que han rodeado a su lanzamiento".
La revista 'PCWorld' recomendó no comprar un iPad "todavía" y esperar a que el flamante reproductor multimedia que permite escuchar música, ver videos, películas y programas de televisión, dotado además de una consola de videojuegos y de un lector de libros electrónicos, demuestre la validez de todas sus promesas.
Pero finalmente el iPad triunfó, se convirtió en una de las novedades más importantes del año, y comenzó a notarse su efecto expansivo en la edición de libros electrónicos y en la aparición de varias marcas competidoras, debido a que es mucho más pequeña y portátil que una laptop o una netbook.Poco después, Jobs y Rupert Murdoch se aliaron para editar el primer periódico para ser leído exclusivamente en la iPad (Vea acá más noticias relacionadas con Apple).
Más allá de las comparaciones con el pizarrón colegial, lo que nadie dijo es que los antecedentes de la novísima tableta de Apple se remontan a más de 5000 años. Lo descubrió Joan Costa, el lúcido comunicólogo catalán, a pocos días del lanzamiento de la primera iPad.
Escuchémoslo: "Hace ahora 5300 años que en Uruk, Mesopotamia [hoy Irak] ocurrió un hecho trascendental para la humanidad. Se inventó una tableta que transportaba, por primera vez, contenidos informativos codificados, que también por primera vez se podían ver. Y eran móviles, como los del iPad".
Nunca había sucedido algo parecido. Las primeras tabletas eran de un material natural, vulgar, frágil, barato y abundante en el lugar, la arcilla. "El barro es manejable mientras está tierno; es fácil de formatear con las manos hasta convertirlo en una tableta rectangular, y fácil también de marcar en ellas señales y signos. Puesta a secar al sol, la tableta se solidifica y conserva sus inscripciones", añade Joan Costa.
No habría otra explicación para estas curiosas anticipaciones tecnológicas que la ansiedad por comunicarse, que ha estado presente, bajo distintas formas, en casi todos los pueblos desde la más remota antigüedad. Basta con repasar los clásicos griegos y latinos para comprobarlo, y para advertir también que se han dado curiosas coincidencias entre civilizaciones ubicadas en las antípodas. Hasta que el telégrafo de Morse impuso nuevas reglas y dio inicio a una nueva era tecnológica.
Las 'redes' de Maiakovski
Seguir las huellas de los nuevos medios hasta descubrir sus más remotos antecedentes es una tarea fascinante, que permite también vivir con mayor naturalidad los portentosos medios digitales(Vea acá más noticias relacionadas con tecnología).
Un artículo publicado en el diario italiano 'Corriere della Sera', con el título de 'Quella visione di Maiakovski sull'ansia da Internet', rescató la mirada del gran poeta ruso que, en 1908, ya entrevió: "El propagarse de las redes de información está formando un verdadero sistema nervioso que recorre el planeta". ¿Alguna relación con las actuales redes sociales que caracterizan a la actual, y verdadera, aldea global?
Redes que, por lo menos en el aspecto de la relación entre personas, tampoco son una iniciativa completamente novedosa. El deseo de ampliar el número de amigos o pseudoamigos antes se ejercía a través de grupos de conexión postal que, a cambio de un ínfimo honorario, suministraban al suscriptor una nómina de personas de distintos países, interesadas en intercambiar información sobre un tema de interés común.
Lo que no guarda relación alguna con el pasado es la encarnizada competencia desatada actualmente entre los distintos proveedores de las nuevas tabletas, pese a que el tecnólogo canadiense Don Tapscott acaba de advertir que "la verdadera revolución son los móviles, no el iPad".
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